La Escuela Nacional de Teatro presenta una audaz adaptación de El matrimonio forzado de Molière, traída al contexto boliviano por los estudiantes de último año bajo la dirección de Marcos Malavia. Realizado en un tiempo récord de seis semanas y con el uso de máscaras teatrales, el montaje explora la vigencia de los clásicos universales antes de su estreno este 12 de septiembre.
Montar a los clásicos de la dramaturgia universal en el contexto contemporáneo boliviano nunca es un ejercicio de mera arqueología estética: es un acto de soberanía cultural. Recontextualizar las grandes obras del teatro mundial en nuestra realidad no solo valida la vigencia de sus interrogantes sobre la condición humana, sino que permite descentralizar el canon global. A través de una cuidada transposición cultural, la farsa del siglo XVII francés deja de ser un texto lejano para transformarse en un espejo urgente de nuestras propias tensiones sociales, identidades y dinámicas de poder.

Bajo esta premisa, la Escuela Nacional de Teatro (ENT) presenta su más reciente producción: una audaz adaptación de El matrimonio forzado de Molière. El proyecto cobra un valor pedagógico y artístico excepcional al ser el montaje de graduación de los estudiantes del tercer año, quienes están a un paso de obtener el título de Técnico Superior en Artes Dramáticas. La nómina de los futuros profesionales que defienden este reto en escena está integrada por: Alba Patzi, María Isabel Balcazar, Alembertd Iturri, Melisa Malala, Bella Millán Fernholz, Thalía Orellana, Vanessa Paco, Guadalupe Rodriguez y Lony Vargas.

El proceso de creación supuso un desafío técnico formidable, logrando el montaje en un tiempo récord de apenas seis semanas, estructuradas rigurosamente en dos etapas. La primera fase contó con la asistencia de dirección de Christian Castillo, sentando las bases del trabajo expresivo y conceptual. Para la segunda etapa, el equipo sumó el talento de Juan Pedro Montefinale, reconocido actor y músico afincado en Santa Cruz desde hace más de 15 años, cuya aportación fortaleció el universo sonoro y la precisión escénica del elenco.

Uno de los aspectos más estimulantes del proceso fue el despliegue del trabajo con máscara teatral. Este recurso técnico exigió al máximo la corporalidad, el control del ritmo y la energía de los intérpretes, poniéndolos a prueba en un lenguaje exige precisión milimétrica. La máscara, sumada a la trasposición del texto a la jerga y al entorno local, operó como un puente donde el universo festivo de Molière dialogó directamente con la iconografía urbana y popular de Bolivia.

La dirección general del proyecto estuvo a cargo del maestro Marcos Malavia, director y fundador de la ENT. Dramaturgo, director y pedagogo con una destacada trayectoria internacional desarrollada entre Europa y Latinoamérica (autor de múltiples puestas en escena y gestor fundamental en la descentralización de la formación teatral en el país), Malavia vuelve a firmar un montaje de estas características pedagógicas y estéticas tras varios años de pausa, marcando un hito para la institución.

El estreno oficial de El matrimonio forzado se llevará a cabo el próximo 12 de septiembre en la Sala Luis Espinal de la Escuela Nacional de Teatro, e iniciará una temporada especial durante la semana del 12 de octubre. Una cita imperdible con el talento emergente y la vigencia del teatro clásico.
